21 diciembre, 2008

Frida, vuelta a las introspecciones

Y comienzo a entender cuál es el sentido de estas líneas, comienzo a delinear trazos de imaginación que quieren comunicarse de alguna manera con el exterior intentando lograr, aunque sea por una milésima de segundo, la remota posibilidad de entendernos, sin tergiversaciones producidas por prejuicios, determinismos, envidias, rencores y diferentes males que hemos heredado de la mala vida de este mundo tan enfermo, tan poco solidario, que desde su historia reclama las voces acalladas que la escritura de libros implica, que desde su opulencia esconde, y bajo amenaza (no de coerción sino de ignorancia) castiga a aquellos que no siguen los caminos tradicionales de vivir la vida. Sin embargo, muchos seguimos en esas pequeñas acciones – e iniciativas en algunos casos- haciendo esas cosas que se hacen inevitables cuando empezás a creer que la vida es corta y muy dura para mucha gente que conocés y para una cantidad de millones que no conoces, mientras que para unos miles esto es el cielo en la tierra. Pero de eso no quería hablarte, de lo que quería contarte es de que me acordé de ti el otro día, de una vez que fuimos a una plaza con tus viejos, tu hermano, mis viejos y mi hermana, siempre pensé, en esa mente de niño que eras la niña mas linda que conocía, después pasaron muchas cosas en mi vida –y me imagino todas las que deben haber pasado en la tuya-, y me entero que por el Internet; una de esas nuevas cosas que nos mantienen ahí bien adentro de nosotros, de nuestros impulsos y de nuestras libertades, en fin viviendo estas cosas, de estudiar algunos, otros trabajar como “si fueran mas cómodas y nos mantengan mas acercados”; que tu mamá habló con mi hermana y que están bien y hay una posibilidad remota de que estas líneas tengan el privilegio de ser una carta, pobrecitas las letras que vinieron esperanzadas a este torrente de imaginación que estas teclas tan frías, tan insípidas transforman en un posible intento de preguntarte ¿cómo estás?, ¿Qué ha sido de tu vida?, ¿Qué piensas acerca de esa relación entre mi vieja y tu vieja de haber sido madre juntas?, ¿ y tu viejo, el mío, tu y yo implicados en una amistad así unida por una clínica?, es raro, aunque no lo creas mi mamá, siempre se acordaba de tu vieja, y actos posterior, tu viejo, que eran tan linda pareja, que los dos eran grandes personas, no sé. Hoy para mi las cosas se hicieron tan urgentes, tan políticas, tan defraudantes, que todos los recuerdos de Argentina son como pequeñas fantasías de la añorada niñez, de la época en la que podía dormir, soñar, reír, sin importar esas cosas que la vida te va sumando, y no me refiero a esas jilipolleses -como dice un amigo- de las responsabilidades, sino de las personas, de la frialdad y banalidad de las vidas, de lo perversos de nuestros países, no sé, de lo interesada que se va volviendo la gente. Quizás quieras leer estas palabras, quizás no quieras leer nada, no se, simplemente anoche tuve una noche larga, en la que entendí muy ligeramente que las personas no siempre son lo que dicen ser, que las caretas, los temores que repercuten en sus actos, se transforman en acciones impulsivas en las que muchas veces actúan tan estúpidamente usando todos esos imperativos categóricos - en un sentido Kantiano- impuestos por los medios de comunicación. Sin preguntarse por qué siquiera, usan un estandarte –amparado en una carrera- y establecen que sus vidas se comportaran siempre en función del mercado y toda esa bullshit - como dice otro amigo-, no sé, me tomé unos vodka con Red- Bull y unos pitos –porros allá- y pensé toda la noche en que querían decir esos dos aros de Frida Khalo que tenía ella en su cara mientras yo empezaba a trazar las líneas que constituirían la realidad de comunicar algo, acerca de todo eso que estuve observando sobre la gente, en general, algo así como un estudio, cual focus group sobre lo que piensa la gente de mi alrededor, y me siento solo. Sin embargo, la idea no es decir que estoy solo y feliz o solo y bien, sino que aprendí a vivir con la soledad, a entender que muy pocas veces las personas realmente actúan como su mente lo dice, como su mente lo quiere, lentamente el mundo se vuelve deshonesto y yo siento que es necesario decirlo, denunciarlo y apelar a la crítica constante que se está dejando de lado.
Este escrito se llama “Frida”, hace relación con una noche entera de Vodka con Red Bull de marihuana, de escuchar a amigos charlar, en fin realizar esas cosas que todos hacen solamente, con la particularidad de que intenté, así como en un ejercicio un poco dialéctico –influenciado un poco por Rayuela- de escuchar bastante lo que las personas decían, tratar de sacar una conclusión. Lo de escribírtelo a ti Frida, tú lo entenderás, y lo de la necesidad crítica de nuestras conversaciones lo dejo acá en una relación que hice entre dos términos muy importantes: Neoliberalismo y Discurso, es bastante pobre pero intenta crear discusión, cualquier cosa lo hablamos.



LO QUE VIENE AHORA ES EL TEXTO ADJUNTO: Neoliberalismo y Discurso:

A modo de introducción:


Se debe comenzar todo escrito, en un intento -un poco conservador- de ser lo más claro posible en la exposición de las ideas, con una introducción. Además, hay algunos teóricos sobre “modelos de hacer ensayos” que la describen como: “la fase ideal para crear ambiente”, para que “el lector entienda de qué se trata el texto”, para “generar un compromiso acerca de las preguntas o ideas que deberá esclarecer lo aquí escrito”[1]. Sin embargo a la hora de hacer un glosario es bastante difícil e incluso predecible la introducción por escribir. Sin embargo, al tratarse de un glosario no-tradicional, sino que con una connotación más teórica guiada hacia el análisis político la introducción no se hace tan solo necesaria, sino lisa y llanamente imprescindible.
Recordando que la idea de este curso se supone, debería ser desarrollar el pensamiento crítico acerca de las problemáticas que deberá enfrentar el futuro Administrador Público en la toma de decisiones, y además, creo, desarrollar ese instinto por conocer algo mas acerca del mundo de las ideas, ese mundo que es tan difícil cambiar; puesto que la historia, la historia es muy fácil cambiarla. Y mucho tiempo lo han hecho gran número de individuos, que bajo el nombre de la historia y amparados normalmente en grupos de poder han escrito las líneas que dibujan la historia colectiva que debería hacernos sentir pertenencia con nuestra vida, lamentablemente estos “tipos ideales”- En la connotación Kantiana- muy pocas veces ocurren. Y entiendo que en la solución de este problema podría enmarcarse, ojo: parcialmente, la idea central de estas definiciones, en crear soluciones a la construcción necesaria de historia crítica, historia colectiva que cree conocimiento colectivo y discusión crítica. En la búsqueda de un imperativo categórico de la crítica más orientado hacia la consecución de sujetos sociales y conducido hacia el cambio de la praxis colectiva.










Neoliberalismo: Si tomamos dos personas al azar hay una probabilidad bastante alta acerca de que sus concepciones de Neoliberalismo – en el caso ejemplar de que las tuvieran- serían bastante distintas –en la vaguedad posible- la una de la otra. Esto se debe principalmente a la desinformación al respecto. Cuando usamos esta acepción en el ambiente académica muchos lo hacen sin conocer su connotación real.
He aquí un contraste: Para Robert W. McChensey el Neoliberalismo representa entre otras cosas: “…el paradigma económico de nuestro tiempo…bajo sus mecanismos se permite que se realicen los intereses de un pequeño grupo de la población, que controla la vida social con el único fin de maximizar sus beneficios particulares… se postula que el único asignador racional, justo y democrático de bienes y servicios es el mercado libre”. Las consecuencias principales de este serían”…un impresionante aumento de la desigualdad social y económica, un marcado aumento de las pérdidas de las naciones y pueblos más pobres del mundo, un desastre en las condiciones ambientales generales, una economía mundial inestable y una bonanza sin precedentes para los ricos… los defensores del orden neoliberal argumentarán que los despojos de la buena vida se extenderán indefectiblemente hacia las grandes masas de la población.
Sin embargo para gran parte de los autores de la bibliografía leída, entre ellos, Alfredo Jocelyn-Holt, el Neoliberalismo se refiere a la acepción, podríamos decir “Posmoderna” de las prácticas teóricas liberales, aquellos ideales de expandir las libertades individuales y de hacer cada vez mas chico al Estado, para así dejar a cada individuo hacer y que así la sumatoria sea mayor que si fuese planificada la acción colectiva. Y al usar la connotación “Posmoderna” nos referimos a aquella en la que los procesos psicológicos-sociales se reprimen a manera de pulsión y se estudian desde la acción del superyó sobre cada supuesto análisis costo-beneficio en el que incurren aquellos individuos que hacen en si aquellos fenómenos macro-sociales como el estudiado. De esta manera Neoliberalismo, sería según estas interpretaciones, la transformación de los impulsos de las libertades individuales ya mencionadas al contexto actual. Sin embargo he ahí el problema, hoy dada la fuerza en producir mas individuos propensos a buscar objetivos de vida mas banales, que se le ha dado a la formación de la cultura (incluyendo aquella problemática en la que nos damos cuenta que el término toma una acepción de Bien), las elecciones racionales en las que podemos incurrir están dominadas por el Monetarismo, todas las actividades de la vida de una persona están comenzado a significar incurrir en algún gasto y aquellas que no, se declaran ilegítimas, puesto que la única interacción que merece hacerse es aquella que se realiza en un contexto que implica siempre al mercado. Así, fijémonos lo que pasa con la juventud que prefiere comunicarse por Internet en vez de juntarse a conversar en un parque, las elecciones políticas que se transforman en venta de productos a cambio del precio de un voto, e incluso las carreras que la gente estudia se orientan, tanto el perfil ideal de la institución, como el objetivo del estudiante en función del mercado. Y así desechamos la filosofía, y otras actividades que ofrecen espacios de liberación crítica y discursiva.
He aquí donde entraré en la definición del segundo (y por honor al tiempo último) término que se relaciona directamente con lo recién expuesto: La liberación Crítica y Discursiva. Al referirme estos espacios de liberación crítica y discursiva creo, irreductiblemente, que es necesario definir El Discurso, en su connotación política.


El Discurso: El objetivo principal de definir el discurso, en su connotación política es darle sentido a una antitesis a las relaciones que el Neoliberalismo está permeando en la sociedad, a la construcción para espacios de liberación crítica y discursiva. El discurso, a mi parecer, toma una connotación política importante en muchos autores tales como: Giroux Henry y su compañero de trabajo Paulo Freire en el desarrollo de una pedagogía Crítica, Gramsci en la noción de hegemonía y cultura y sus relaciones con el Estado como espacio de origen de cambio en el orden social, también Pierre Bourdieu en dos ocasiones: en la formación del “Capital Simbólico” y su relación con la escolarización. Y en su libro “Sobre la Televisión”, todas estas ideas pueden verse recopiladas principalmente en el estudio de Giroux Henry en “Teorías de la Reproducción y la Resistencia en la Nueva Sociología de la Educación”[2].
¿Cómo empezar?, a mi parecer el discurso como elemento de análisis político se vuelve importante gracias a autores como Michael Foucault (“El orden del discurso”), Naomi Klein (“La Doctrina del Shock”). Últimamente en los años 90, autores de al talla de Immanuel Wallerstein (“teoría de sistemas mundiales”), Noam CHomsky (“los amos del mundo”) nos explican como la democracia como forma de gobierno se ha ido permeando de situación que se adecuan al contexto del mercado. Así mostramos que la idea anterior de cómo la votación se desarrolla como una compra de un producto tiene relación directa con una situación dialéctica del discurso (entendiendo la dialéctica de Hegel y su interpretación Marxista) en la cual, una sociedad se mantiene tanto económica como socialmente sustentada en prácticas que se refieren a intentar desarrollar el poder de crear un poder ( término bastante estudiado en este Curso de Ciencias Políticas) que ataque directamente el plano de lo inconsciente, como dice Noelle- Neumman en sus estudios sobre la opinión Pública: “el objetivo se vuelve controlar los silencios estructurados, para así controlar la opinión pública”. De esta manera el poder político del cuál hemos escuchado rumores tales como que “ya no existe” o que “está en debacle” tiene su raíz mas pura en la posibilidad que se está dando de crear un orden en el discurso, pero en el discurso social, no en el político, ni en el económico, sino en la vida social de la colectividad. Nos referíamos mas arriba a que toda elección racional se basa y se realiza siempre en los contextos que el mercado valoriza y son aquellos contextos los que este discurso ha ido definiéndolo. He visto en documentales que se gastan alrededor de 11 millones de dólares promedio[3] en publicidad en las grandes empresas de juguetes y bienes y servicios consumidos principalmente por niños y además se gastan grandes cantidades de dinero en hacer numerosas y costosas encuestas para determinar las correlaciones que hay entre la cantidad de hora que un niño pasa expuesto a los comerciales de televisón y las veces que le pide a sus padres que le compre alguno de los productos que en esos comerciales conoció. ¿Qué está pasando? Los contextos que el Neoliberalismo está permeando se vuelven cada vez mas grandes, en cambio los espacios de emancipación crítica, no perneados por este paradigma se están disolviendo, en América Latina tenemos panoramas lamentables de educación. En Chile, específicamente, tenemos el promedio de horas más altos de permanencia en las salas de clases y los resultados más bajos en pruebas de conocimientos estándar de Lenguaje y Matemáticas[4]. Así creo, estamos viendo que esta manera que tienen las instituciones como personas jurídicas (Corporaciones), los individuos (como hombres racionales) d orientar sus acciones en función de los mecanismos del Mercado socava la creación de estos espacios de liberación crítica y discursiva en la que se deben desarrollar actividades tales como la filosofía, y el análisis político acá referido, todo esto en la búsqueda de incidir en la creación de gritos sobre los silencios estructurados, sobre los cambios que estos producirán en las decisiones que tomemos, y que se tomen, he ahí el cambio de la praxis colectiva.
[1]CFR: Jhon Reid. “El Proceso de composición"
[2] Edicion MATERIALES PARA EL ESTUDIO DE LA PSICOLOGÍA ESCOALR. DEP. PSICOLOGIA.FAC.CIENCIAS SOCIALES. UNIVERSIDAD DE CHILE. TRADUCCIÓN: Graciel Morgado. /B Aires Argentina. Red Latinoamericana de investigaciones cualitativas de calidad escolar.
[3] La corporación.
[4] Dato escuchado en conferencia sobre Educación y Movilidad Social, Universidad de Chile, Facultad de Derecho, 1er Seminario Interfacultades.

18 diciembre, 2008

Capítulo 7


Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.


Simplemente Cortázar, a veces para la genialidad no son necesarias las palabras, estás se vuelven superfluas.

23 septiembre, 2008

viviendo, olvidando,amando en la sociedad.


Me gusta decir que en esos tiempos jugaba a ser feliz, cuando sé, muy a mi pesar, que en realidad jugaba a amarte; cada vez que te veía sentía que esta vida tenía un motivo: vivirte, conocerte, encontrarte en cada espacio de este planeta para conocerte en cada espacio de este planeta, eternamente dar con la casualidad simétrica de unir nuestros labios en cualquiera de los contextos a los cuales estuviéramos expuestos, en una calle, en el metro, una plaza, tu cama, una micro, un cine, en tu cama, solos en la oscuridad de la noche, increíblemente íntimos con el sol alumbrándonos, aquellos rayos de primavera que tanto añoraste, que fueron los mejores. Recuerdo cuando decías que querías que fuera primavera, y yo te odiaba por no vivir el invierno, quizás en cierto modo siempre te odié por eso de buscar otras sensaciones; no estaba mal pero yo siempre quise vivirte, vivirnos recíprocamente. A veces lográbamos entrar ambos en sintonía y nos vivíamos, jugábamos a no conocernos y nos preguntábamos mil veces el nombre, nos contábamos mentiras piadosas, nos tratábamos de besar como si fuera la primera vez, pero era eso lo que nunca logramos, volver a besarnos como esa primera vez, esa desprevenida primera vez. Recuerdo la única vez que sentí atisbos en tus ojos de que habías sentido ese beso nuevamente, una vez que volviste de ese viaje que en cierto modo nos separó, que podría haber servido para crecer, pero que sólo sirvió para destruir nuestra inmaduro amor; recuerdo lo agradable que fue volver a sentir esos labios húmedos, suaves, y tus brazos a mi alrededor, diciendo que estabas de vuelta, y yo que había cambiado mi manera de conocer al mundo sin tus variables en mi función te abracé y te conocí nuevamente, esa fue la última vez que te conocí, los siguientes dos meses, fueron absoluta monotonía, éramos dos personas que habían vivido todo lo que pretendían vivir juntos, las cosas habían terminado. De todo ese tiempo sólo me quedan las canciones que sonaron en todos esos encuentros, los ruidos de santiago, los silencios de nuestras habitaciones, los sonidos de nuestros cuerpos, las cosas que dijiste con tus ojos mientras nos conocíamos, mientras tratábamos de ser felices, ignorando todo aquello que el mundo nos tenía guardados. A veces pienso que la mayoría de las cosas que vivimos juntos, buenas o malas, fueron un pequeño entrenamiento de lo duro que serían los años próximos, porque no se puede negar que jugar a ser felices implicaba, a veces muchos dolores; y así creo que te olvidé, tratando de no ignorar lo que siguió pasando en el mundo, tratando de no vivirte y de vivir el mundo, la sociedad.

02 septiembre, 2008

La borra del vino en los labios (homenaje).

Por un momento pensé en hacer una dedicatoria de este cuento, así como lo hace un gran escritor amigo mío, pero preferí dejar algunas cosas para la complicidad.




“pasó toda su vida penetrando los misterios de la tristeza humana y ayudando a abrir las jaulas de la incomunicación”.
Galeano, Eduardo, contándonos de las grandes personas que el fútbol tuvo.


Domingo en la noche, fin de la semana mas larga, sólo ganas de descansar, quizás ya no tenga la borra del vino en los labios, hecho irrelevante. Paso a Excel unas notas, sólo quiero terminar-me-, fumar algo para por fin descansar, respirar-la- y vivir más. Son las doce y media, estoy terminando, escucho Gnarls Barkley: “ I think you're crazy Just like me” y me dan ganas de un té con leche y unas quemaditas de marihuana, a la cocina los pasajes (cabe mencionar que la travesía consistía en atravesar la considerable distancia de 13 pasos volado-relajado, o 6 en el mejor de los casos cuando se está volado-medioalegre), cuando me paro pienso en cerrar los ojos e imaginarme la playa, el sonido del mar de noche, la intensidad que se siente caminando por la arena y escuchándolo, los estruendos, los sonidos que giran en torno a esa masa oscura que se ve ahí en ese sitio, mostrando la inmensidad de la tierra; la inmensidad del tiempo, lo pequeños que somos en esta historia cambalache y febril, de incesantes pugnas, de prolongada explotación; de, ojala no tanta, ignorancia e incomunicación; en fin, esas cosas que uno piensa, que demuestran que la historia es una y que es muy difícil hacerla uno solo, que la mayoría de las veces las cosas resultan de la colectividad, de la experiencia de conocer-se- en la realidad de la organización por la emancipación; sigo pensando, ahora la arena toca mis pies, siento un escalofrío en la espalda, a lo lejos las luciérnagas que se quedaron pegadas en esa capa oscura brillan, quizás Bernardo es la bola de gas que generó la mayor explosión, quien lo sabe. Quiero mejorar la situación la imagino a ella, imagino sus ojos honestos, su mirada amigable, que pareciera ser ingenua (según una de las muchas interpretaciones posibles), y la recuerdo con un beso, como uno de los dados en un día x, y recuerdo como con sus dedos me atrapó y me llevo ahí a dónde yo pretendía ir ese día que dije “a donde me lleve la vida” , la arena en mis dedos, el viento en mis orejas, luego en su pelo, a lo lejos están esas casas de otros veranos, que demuestran cuanto de real tiene la constitución que hago de la historia como único elemento de un conjunto que se cree vacío ¡y así como si nada se me abren los ojos!, que mierda, pongo la tetera, me quiero volar. Las cosas después de todo no van tan mal; al menos Galeano hoy me habla de fútbol, sin embargo no deja de hacer su trabajo informativo, como el del mejor, dejando espacios intermedios para que pueda hacer mi propio análisis y conclusiones, mis personas amadas se abren, nos comunicamos constantemente, las correlaciones comienzan a ser positivas, mi casa se torna un lugar agradable. La vida se torna agradable (sin tratar de ofenderte al usarte en una oración tan cliché) y las cosas se van abriendo, los espacios dan lugar a mayores varianzas, a mayores traslaciones, con intervalos de crecimiento grandes y chicos mostrando cuan parecido pensaban Einstein y Freud y yo sigo acá, preparando los instantes, dibujando el deseo, escribiendo esos instantes creados en el proceso cognitivo propio, pero que merecen ser comunicados.

11 agosto, 2008

hubo un tiempo en que fue hermoso

Agustinas, hace bastante frio. El parque forestal quedó bastante atrás, así mismo ocurrió con esa eterna fantasía de besarte al frente de Bellas Artes, tratando de contarte algún cuento que te hiciera sentir como una niña, porque así me gustabas más, cuando no eras adulta. Esos días en que vivíamos el invierno sin discutir si era peor o mejor que el verano, en esos tiempos solíamos bailar, solíamos jugar a ser felices.

17 julio, 2008

Los saquitos de té.

Está por irse Julio, lamentablemente el frío hace amagues, esperanzadores amagues de que algo de sol saldrá, pero, siempre están ahí, variables en función del sol: las nubes.
Las nubes, aquellas cosas de aire, como quemadas gigantes que a veces, cuando son como de gravity nos avisan lo mal que vienen las cosas, lo nubladas que se pondrán las cosas; así es el invierno, tan crudo, tan sincero y honesto. Y ayer vi muchas nubes, toda la semana estuvieron creciendo y creciendo, esperando. Y ayer, ayer también se acabaron las cosas, la primera parte de este año ya se acabó, ahora viene el final, lo último, que como diría un pensador por ahí “es donde partí”; porque al finalizar este año ¿qué pasará?, nuevamente sacaré cuentas estúpidas, analizaré momentos estupidos siguiendo, al igual que siempre, sin sacar nada en blanco, y esta segunda parte es eso, el comienzo del miedo que esas cuentas en blanco traen, esas cuentas en blanco que significa la soledad, el no pesar en nada, el no sentir pertenencia hacia nada, y el sentimiento de que estás introspecciones aún no son en vano. Sin embargo, no quiero ser desesperanzador, el mundo, a muy pesar mío sigue viento en popa, las cosas caminan como tienen que hacerlo; los de siempre, los que se encargan de armar el cuento están tan felices como de costumbre, los que se dan cuenta tímidamente de cómo las cosas están armadas sienten miedo, y mientras mas conocen mas temen, pero en ese temor, algunos siguen armándose, dotándose de esos elementos que serán los instrumentos de la libertad; los otros, los menos participantes, siguen ahí, esperando… Y no esperando el final; porque a pocos nos gusta el final ya que la realidad se encargó de demostrarnos que existe y que no es lo que algunos pintan que es… Están esperando la mano, el indicio que a la parte temerosa se le debe escapar para que así los menos conozcan y sepan que pueden ser más. Tal cual todo tendría que funcionar, la vida sigue siendo una mierda, pero está prohibido decirlo, no prohibido bajo amenaza de coerción, sino que prohibido bajo amenaza de ignorancia, amenaza de estupidez e inconformidad, porque nunca es bueno ser inconforme, y ya es utópico ser soñador. Entonces en este contexto te conozco a ti, nuevamente la incertidumbre, el embriago de creer, por algunos momentos que detrás de esos ojos te encontraré vida, puta vida, pobre vida, que en manos tan malas fuiste a caer. Y es así que tímidamente juego a pensar-te- a preguntarme cuál es el nuevo punto que te deseo tocar, la nueva inquietud que te quiero contar. Así sin menor remordimiento, con esa honestidad brutal que Calamaro mencionó, me enseñas a jugar, a comenzar a intentar entrar en este juego, esta prueba que le pones a aquellos que queremos recuperarte, y vivirte, en libertad. Porque tú, puta, pobre vida, estás atrapada, encerrada bajo las llaves, de la manos mas oscuras, de las manos con guantes invisibles, porque invisible es sólo una metáfora, una simple metáfora que indica, lo imposible que será algún día ver esos guantes, en que manos calló esta vida.
Lo más rescatable es que a pesar de esa gran sabiduría que la mente imagina da la vida, esta sigue andando, como si nada, esperando a los ignorados.
En eso siguen mis segundos, sigue mi obsesión por olvidar el juego y comenzar algo real, una comunicación espontánea y sincera de esas que regalas a través de algunos labios mojados con café. Y ahí me doy cuenta, de lo mal que estoy; volví a odiar al café, a odiar tener que estar peleando contra quien te tiene ahí encerrada, puta, pobre vida. Volví a odiar viajar, a tener que andar por todos lados, buscándote de a ratos, sin el éxito, y mucho menos la suerte, de siquiera divisarte. En eso te olvido por unos días, trato de ver las otras maneras, mucho más difíciles, de conocerte, y me tomo un té, en este lugar que me diste para descansar, para esperarte y acostarte en esta puta cama, puta vida, pobre vida. En un comienzo eran tes con mucha azúcar, para agitar un poco la sangre, sentir que estoy vivo; sin embargo, no me gusta engañarme, ni a mi ni a mi sangre, y lo tomo con dos. Quizás lo poso en algún paño o servilleta, para que quede una borra, sigo siendo un soñador, me podrían decir terco. En eso te creo ver, puta vida, pobre vida esperándome tras unos ojos, tras una sonrisa, puta vida que me haces jugar, puta vida que no temes perder, que ansias perder. El tiempo pasa y los días continúan, las cosas que elegí, las cosas de las que me restringí siguen ahí desarrollándose, con el mismo dinamismo de siempre, en cambio esto, lo de acá adentro, sigue ahí despierto, toda vez creciendo, anhelando envolverte puta vida, como en un segundo té, cuando ese nuevo saquito pega su hilo al del primer saquito y son un solo té por un rato. Y sigo creyendo puta vida, pobre vida, que te encontraré, que te envolveré, y que quizás en un futuro ojala no muy lejano nos cortarán con leche, pobre vida, triste vida. Es lindo eso de imaginarte, de ansiar vivirte, vida; sin embargo, la gente me aconseja volver a la realidad, y lo intento, y termino el té, me paro a hacer algo, a intentar no vivirte puta vida, pobre vida. Ahí en eso emprendo la preparación de un café y tiro los saquitos, caen enredados a la basura, como aquello que pudimos tener puta vida, pobre vida.

10 julio, 2008

Las putas no trabajan los días lunes.

Es curioso, no sé como contar esta historia, pero tengo necesidad de plasmarla en unas hojas, quizás por algún impulso, quizás por ganas de hacer justicia.
Esta historia la supe hace varios años, yo aun estaba en la escuela básica y vivía con mi abuela, mi madre y mi hermana acá en Santiago de Chile, habíamos llegado hace poco de Buenos Aires y mi mamá había encontrado por fin un trabajo estable, en un supermercado. EL supermercado quedaba en Recoleta, en Av. Recoleta con Av. Zapadores; sin duda era un viaje extenuante ya que nosotros vivíamos en Américo Vespucio con María Vial, justo en la esquina de la casa había un motel: “amor en lila” decía imponente el cartel que aún existe.
Como todos sabemos, los supermercados tienen horarios de mierda y en algunos casos, la gente sale, incluso, después de las doce de la noche; en esos casos mi madre no tenía locomoción desde Gran Avenida hacia adentro, es más, tener locomoción hasta Gran Avenida ya era un milagro; además ni cagando alcanzaba la plata para un taxi, por lo cuál, armada de valor y sin nada más que el orgullo de venir desde el trabajo a las doce de la noche mi mamá entraba caminando por Américo Vespucio. En algunas ocasiones, yo la esperaba con un café y conversábamos.
Con el tiempo mi madre me fue contando acerca de las mujeres y los hombres –vestidos de mujeres- que trabajaban en Vespucio, de las veces que le pidieron o le ofrecieron un cigarrillo y de las veces que la encaminaron para la casa; entre estos viajes mi mamá conoció a Mitzi.


Mitzi tenía cincuenta y tres años y vivía sola con su hija Amanda, “Mandita” le decía Mitzi (que era bastante religiosa). Vivian muy cerca de nuestra casa, a la vuelta del “amor en lila”, Mandita iba a la Universidad, estudiaba pedagogía en Historia en una privada y debido a que su madre tenía que pagar el arriendo y además mantener al papá de Mandita y sus vicios, Mandita trabajaba los fines de semana para ayudar de alguna manera; su vida era tan difícil como la nuestra y en más de una ocasión mi madre les tendió la mano y viceversa.
“¡Pero si las putas ganan cualquier plata!, ¿Qué tienes que andarle prestando plata a esa maraca?”-protestó alguna vez mi insensible abuela-. Obviamente mi mamá la ignoraba mientras yo la escuchaba con desprecio, ambos sabíamos que Mitzi, con cincuenta y tres años, en un negocio donde sólo importa el cuerpo, mucho no ganaba, habían incluso algunos travestís que eran mas tirables que ella; sin embargo, tenía sus clientes fieles, viejos que en su juventud se habían hecho hombres con ella y que ahora la visitaban mas por pena que por deseos de tirársela. Fue así, con esta cotidiana relación de ser vecinos que comencé a saber muchas cosas de Mitzi, incluso conocí a Amanda (me cargaba decirle “Mandita”, me carga esa manera que tienen las viejas creyentes de ponerle a todo un “ito” o un “ita”: “venga a tomar tecito”, “esta enfermito”, “tan pesado que salió este niñito”); en más de una ocasión me ayudó con el vacío que tenía en Historia de Chile, llegué de Argentina cuando iba comenzar a cursas sexto básico y Amanda se encargó de ponerme al día de toda la historia del país, es mas, sus clases eran tan buenas y entretenidas que incluso quede bien avanzado con la materia y hasta segundo fui uno de los mejores alumnos en Historia y Ciencias Sociales. Amanda era bien de izquierda, pero no militaba en ningún partido político, “¡esos wevones están todos comprados, si no fuera así no estaríamos como estamos Bernardo!” –solía decir-. Las clases de historia se terminaron pero mi relación con Amanda no, seguí yendo a su casa, comprábamos pan con mortadela y tomábamos té, hablábamos de Buenos Aires (su sueño era conocer La Boca), de libros, de los estudios y de hartas cosas interesantes en ese entonces. Durante un tiempo venía mucho a la casa Pablo, un compañero de Universidad de Amanda, estudiaba Ingeniería Comercial y se habían conocido en una movilización por el pase escolar. Pablo me ponía celoso, yo sabía que Amanda nunca se fijaría en un niño como yo, pero dentro, muy dentro de mí sentía que de alguna u otra manera, pasar esas tardes conmigo, estudiar juntos -ella para sus pruebas y yo haciendo mis tareas-, algo tenía que significar para ella.

Llego Marzo y Amanda y Pablo estaban pololeando; Pablo se había ganado mi aprobación a base de helados y revistas de Mafalda, “toma argentinito, para que no extrañes tanto tu país”. Los veía salir juntos, llegar de la Universidad a la casa, incluso una vez escondido los vi tener relaciones, Amanda lo amaba y Pablo, se notaba tenía sus dudas; un día Amanda me contó que a Pablo lo había conocido por medio de Jennifer, una compañera de colegio que ahora era compañera de carrera de él. Los años había pasado y la adolescencia había irrumpido violentamente en mi cuerpo y en mas de una ocasión había tenido alguna erección por ver a Amanda en calzones o en shorts cortos, es mas, yo creo que las primeras veces que me masturbé Amanda fue la responsable de pequeñas y juveniles eyaculaciones adolescentes; mi mamá algo sospechaba y siempre decía “¿así que te gustan mayores?”, “agrandadito el nene” comentaba mi abuela, yo sólo ignoraba y me iba ver a mi “amor platónico”. Unas semanas de junio Amanda estaba muy atareada y, como solía ocurrir, su padre volvió a la casa; Don Ernesto era un viejo perdido en el pipeño que de cuando en cuando trataba de rehabilitarse y de volver a recuperar su vida, la Mitzi lo aceptaba y siempre perdonaba sus cagadas; Amanda se mostraba escéptica y sólo decía “no hallo la hora de sacar a mi mamá de este lugar de mierda”. Aquella vez Don Ernesto duró mas de lo normal en la casa, el viejo había logrado comenzar a “caficharse” a la Mitzi nuevamente y la tenía llena de citas con viejos curaos que pagaban cinco lucas por una “cachita al aire”. Mientras tanto, las cosas entre Amanda y Pablo no estaban de lo mejor, Pablo se enojaba por no poder quedarse a dormir a pesar de que la mamá de Amanda nunca llegara a la casa; mas aun, como Pablo no sabía a lo que Mitzi se dedicaba le llamaba la atención que “tu mamá nunca llega temprano, debe de estarse acostando con otro tipo”, y ahí fue cuando Pablo recibió, para mi agrado, su primera cachetada.

Un día de Junio, cuando ya se estaban acabando las pruebas del primer semestre Amanda me dijo: “Bernardo, necesito que me hagas un favor; mañana estudiaré todo el día y no quiero quedarme sola en casa con Eduardo, ¿puedes venir a hacerme compañía?, necesito alguien que me cuide.”, wevón y enamorado, acepté. Ese día alrededor de las siete de la tarde llegó Pablo enfurecido, golpeó la puerta bruscamente y Amanda lo hizo pasar… “¡Soy una weona mentirosa! “
-grito enfurecido, casi al punto de estar desquiciado-
-¿qué te pasa?-respondió con su amable voz (a pesar de la situación) Amanda-
-¿por qué me escondes cosas?, ¿por qué no eres sincera?-siguió gritando-
-¿de qué me estas hablando?-
-¡sabes muy bien de lo que te estoy hablando!
-¡Pablo! ¡Aún no entiendo esta situación!-
-¡Jennifer me lo contó todo!, ¡mentirosa de mierda!-
-¡A ver! , ¿De que mierda estás hablando?, ¿qué inventó esa weona de mierda?
(Al parecer, cualquiera podía notarlo, Jennifer estaba interfiriendo en su relación; siempre discutían por ella, cosas que inventaba, actitudes, etc.)
-¡La Jenny me contó que tu mamá es maraca!-
-¡¿QUÉ?!- La cara de Amanda palideció, pero aún así intentó tornar la discusión a su favor.
-¡Si poh la Jenny me contó que su mamá le dijo que tu vieja trabajaba en el veinticinco en las noches, que al viejo de la verdulería se la chupaba por cinco lucas!-
- ¡Y que te importa a ti lo que haga o no haga mi mamá weón!-
-¡Me importa una callampa lo que haga, a quien se la chupe o se la deje de chupar (quizás esa frase sería la mas hiriente que Amanda halla escuchado en toda su vida), lo que realmente me importa es que me trates como un weón!, ¡que me mientas!-
- No sabes lo mucho que te quiero, tenía ganas de contártelo, pero sabría que reaccionarías así: como un weón cuico que no sabe nada de la vida (Fueron, las palabras mas lindas y más duras que Pablo podría haber recibido, la extrema sinceridad que ellas contenían hacían de esta situación un mal recuerdo que nunca podría olvidar).
- ah! Y ahora ¡¿que tiene que ver la plata con toda esta wea?! ¡Siempre igual de resentida tú!, ¡todos los comunistas son iguales!
La segunda cachetada quedó plasmada con un ardiente rojo en la cara de Pablo, ardiente rojo que la noche fría de Junio había hecho más dolorosa que la anterior y que cualquier otra de la cuál él tuviera recuerdo. Pablo se fue y Amanda largo en llanto, había logrado aguantar mucho rato, la abrasé y no supe que hacer ni que decir, si supiera todo lo que la amaba, cuanto odiaba a ese weón y lo feliz que yo podría hacerla, dándole todos mis días, toda mi vida, dedicándome sólo a amarla como ella se merecía.
-Vamos Bernardo, te voy a ir a dejar- sus sollozos no podían ser disimulados-
Llegamos a mi casa y mi mamá abrió la puerta, ese día tenía libre y había estado todo el día en la casa.
-Hola señora Andrea-
-¿Qué te paso?, ¡estuviste llorando!
- no nada, nada-
-¡Amanda peleó con el weón del Pablo! –irrumpí-
-¡Ah si!, ¿qué te hizo ese weón?-
-Nada tía, nada-
-Pasa, vamos a tomarnos un café y conversamos-
-No tía, tengo que estudiar-
-Después estudias, no puedes estudiar en ese estado-
Nos tomamos un café los tres y mi mamá dispuso que lo mejor era que Amanda durmiera en la casa ya que Mitzi estaba trabajando y Ernesto seguramente debía de estar curao.
-Además, les prendo la estufa y Bernardo te hace un cafecito, mira que le quedan tan ricos-
-Gracias tía, de verdad gracias-
Fuimos a mi pieza y yo me puse a leer un libro de Lenin que me había prestado el papá de una amiga.
-Veo que estás leyendo de verdad- dijo Amanda, sin saber que me había interesado en leer ideología comunista sólo por ella-
Alrededor de las dos de la mañana hice un café para ella y un té para mi, el silencio era rotundo, la concentración no daba pie a ningún gesto, y a ninguna palabra, sólo puse el café en la mesa y en ese entonces Amanda me miró y se puso a llorar; la abrasé y no supe que hacer, a mis catorce años ya había tenido algunas relaciones amorosas pero nunca había Amado a nadie, sabía que a la única que podría amar alguna vez sería a ella.
-Si quieres te acuestas un rato y te cuento un cuento- dije estúpidamente; Amanda me miró y dijo:”ojala todos los hombres fueran como tú”, y me beso. El beso fue tan inesperado, tan imprevisto que superó todas mis expectativas y anhelos, Amanda se acostó y me dijo: “¿en serio me contaras un cuento?”
-¡Si!- respondí-, ¿de cuales te gustan?-
-¿Te sabes alguno de gatos?-
Inventé una historia de una gata que vivía en la bandera y que estaba enamorada de un gato que vivía en la calle; cuando el gato entraba en el block donde la gata vivía, lo apaleaban y mojaban; un día el gato salió corriendo y una micro lo atropelló, la gata no aguantó la tristeza y se tiró debajo de un auto que venía atrás. Amanda me miró con cara de ternura y me dio un beso en la frente, me acarició la cara, me miró y me dijo: “algún día lograrás que me enamore de ti”, luego me besó, me abrazó, y nos dormimos abrazados; a mitad de la noche me paré a apagar la estufa y la miré: su pelo castaño estaba despeinado, sus ojeras mas grandes que nunca adornaban su cara que estaba iluminada por la luz de la vela. Me acosté a su lado y pensé en besarla, preferí decirle al oído “te amo”… se dio vuelta hacia la pared.


Julio llegó Y con él las vacaciones de invierno; Amanda iba seguido para la casa, mi abuela hacía sopaipillas y siempre me decía: “invita a tu pololita”, yo la ignoraba como hice toda la adolescencia con sus comentarios.
Un día de esos estábamos en la casa tomando once y Amanda nos contaba una historia acerca de una muy buena película que había visto, todos la escuchábamos con atención cuando sonó el timbre, fui a ver y era Pablo, sin saludar ni pedir permiso entró de golpe a la casa y dijo:
-Amanda, necesito hablar contigo-
-no tenemos nada de qué hablar-
-¡Por favor escúchame! ¡Lo siento! ¡Sé que actué como un tonto!

Es curioso pero las mujeres aceptan los pretextos más estúpidos para volver con un hombre; fiel a los hechos luego de un par de días Amanda y Pablo volvieron.

Se terminaban las vacaciones de invierno, quedaba muy poco para entrar al colegio; En esos días Amanda tenía que matricularse y no había plata; el wevón de Ernesto se había peleado con la mayoría de lo wevones que se tiraban a Mitzi porque uno de ellos había dicho que ella le había contagiado ladillas y que su esposa lo había pillado “por culpa de la cochina de tu esposa”. Un día Amanda conversaba con su madre acerca de los problemas económicos que tenía y el wevón de Ernesto exclamó
-hace como tu mama y prestaí el poto por una moneas si querí estudiar-
-Mi hija es una mujer decente y no tiene que andar haciendo esas cosas, de algún culo tendrá que salir sangre pero no del de ella-
-si es necesario ara sacarte de esta mierda y del lado de este wevón lo haré mamá, no lo dudes- Las palabras de Amanda, su convicción me sorprendieron y mas la amé.
-Si querí yo te puedo conseguir un weón el Pedro, trabaja en una bomba y la esposa está preñá así que no le da la pasá- La conversación conversaba a traspasar el punto de lo bizarro y lo pasado (muy pasado) de tono para un niño como yo de 15 años-
-¡Cállate Ernesto! ¡No te preocupes Mandita! Ya veré que haremos, tendré que pedirle prestado de nuevo al viejo Hugo.


-¿Alo?-
Alo Pablo, ¿cómo estás?-
-¡bien! ¿Quién habla?-
-La Jenny poh, quien va a ser-
-ah, la Jennifer-
-Hola lindo ¿qué estás haciendo?-
-nada, escuchando música-
-ah ¡entonces no puedes negarte!-
- ¿negarme? ¿De qué hablas?-
-te invito al cumpleaños d mi hermano hoy, hay un asado y mi mamá quiere que vengas, le caíste bien el otro día, dijo que eras tan dije, que se notaba que eras un niño bien-
-Jennifer tú sabes que yo estoy con Amanda-
-si sé pero te invito como amigo-

La desesperación sea apoderó de Amanda, Pablo no daba señales de vida, mamá no aparecía hace dos noches, tratando de hacer algo de plata extra, sabía lo endeudada que Mitzi estaba con el viejo Hugo(al punto de tener que prestarle servicios cuando el viejo quisiera, gratis) y otro préstamo sólo las metería mas adentro del hoyo en el que estaban.

-eh no sé, no tengo ganas-
-te paso a buscar en el auto de mi hermano-
-eh no sé, no quiero-
-¡vamos lindo no me puedes decir que no a mi!
-eh bueno ya, pero me vengo temprano-
-¡ya! A las once y media te paso a buscar-

22:30, te miras al espejo, ves tu reflejo, en él tu futuro, te ves haciendo clases, en un colegio, tratando de cambiar la mierda que hay a tu alrededor, tu vieja tranquila dándole comida a los pájaros, yendo a la iglesia; no puedes parar tienes que seguir, lo estas consiguiendo, sólo quedan pocos esfuerzos, tienes la esperanza de que todo esto algún día te será recompensado.

-Felipe ¿me acompañas a buscar a pablo por favor?-
-Bueno ¿a qué hora?-
-A las once-
-Dale, me avisas-

23:00, la solución, en la esquina, el orgullo al bolsillo, secreto entre tú y tu interior, nada a Pablo, él no entendería anda, nada a nadie, nadie entendería, ¿y el amor?, lo que sientes por él, seguramente debe estar con Jennifer o con cualquier otra, es raro, pero te gusta sufrir; una botella de vino, no tiene marca, mejor, para que no quede marca de esta noche, sólo la marca en tu cuerpo, en tu orgullo, que hoy no existe, que hoy se queda bajo la almohada, para que no queden rastros de esta noche, de esta horrible pesadilla, para mañana despertar sin dolor, sólo con jaqueca, sin remordimientos, en lo posible, según lo efectivo del vino, sin recuerdos, tan sólo con el dolor en tu cuerpo.

-¿Vamos Felipe?-
-Vamos-

23:20 la botella está casi vacía, hace frío, julio está por terminar, te pones un chaleco, le sacas una mini y unas botas a tu madre, una cartera para pasar mas piola, que ningún wevón te valla cagar, que ningún wevón cache que realmente no eres una puta.

23:30-¡Hola Pablo!-
-Hola Jennifer-
-Pablo, el es mi hermano Felipe, Felipe el es Pablito-
-¿Así que tú eres el famoso Pablito?-
-Así parece-
Y ahí estas, lista, sin importar nada esperas a nadie, a cualquiera, lo que importa es sacar a tu madre de esta mierda, de esta vida amarga, tan amarga como la botella de vino que de anda sirvió, que tan sólo amargo la noche aún más y la hizo mas confusa, una luz, se acerca un auto, tienes miedo, no sabes como actuar, sabes lo que quieres solamente.

-Mira Pablo, por acá vive la Amanda ¿o no?-
-Sí, por acá-
-¿La que la mamá es maraca Jenny?-
-¿A ver wevón que te pasa?-
-¿Algún problema compadre?, si las cosas son como son aceptémoslo, hoy no hay nadie porque es lunes, pero ahí en la esquina estarían todas si fuera cualquier otro día, son maracas, mira ahí hay uno incluso. Pablo no escucho ninguna de las palabras que Felipe pronunció, desde hace rato se había dado cuenta de quien era la mujer que estaba en la esquina, esa mujer era la niña de la que alguna vez había estado enamorado, la niña que todo le discutía pero que sin embargo siempre lo conmovía con sus besos, sus caricias, aquella niña en la cual, muy dentro tuyo, no confiabas, y ahora menos que nunca. Jennifer sonrío para sí y calló, la coincidencia había sido perfecta, Felipe no tenía porque haberse ido por ese camino pero sin embargo lo hizo, esta noche Pablo sería suyo y nada lo impediría. Evidentemente el asado, el copete y lo fácil (y realmente maraca) que era Jennifer hicieron que a las dos horas Pablo se la estuviera tirando, en venganza, con rabia, sin ninguna delicadeza, lo cuala ella no le importaba, ya había ganado, lo tenía finalmente entre sus piernas y de esta manera entre sus brazos, y quizás, eventualmente, tendría su corazón.

01:30 no ha pasado nadie, la desilusión te consume, la lucidez se asoma, junto con ella el dolor de cabeza, las nauseas, se acerca un auto, es el mismo que paso hace un rato, el único que ha pasado en toda la noche, se baja el vidrio, aparece Felipe el hermano de Jennifer.
-¿y usted que hace acá mi amor?-
-¡que te importa a ti wevón!-
-Si querí que un weón te culee estaí bastante perdía porque todo el mundo sabe que las putas no trabajan los días lunes, ¡te apuesto que no ha pasado nadie!
-Eh no (el alcohol no te hizo darte cuenta de la situación)-
-ya weona súbete a chupármela, me dai pena-
-¿Y cuanto me vas a pagar? (lo único cuerdo que podías decir)-
-Según como me la chupís poh maraca-
La humillación, el olor a vino, los gemidos de Jennifer en algún lado, el falo ahí enfrente tuyo, medio chueco, aspecto sucio, muchos pelos, te atreves finalmente, te atragantas, el asco, las nauseas del vino, las ganas de vomitar, los suspiros del wevón, el semen, no te aviso el wevón, la humillación, el asco…
-¡Ya weón!, ¡págame!-
-¿Y cuanto necesitaí weona?-
Las lágrimas, el dolor.
-sesenta lucas-
-¡ja!, ¡sesenta lucas la weona!, tai loca, toma weona, y cómprate unas mentitas que andaí hedionda a copete-
Y te tiró cinco lucas en la cara, obviamente no pasó nadie más, y te acostaste a dormir humillada.
12:00 Llegó Pablo a recriminarla.
-Me mentiste- le pegó una cachetada- ¡soy una maraca!, ¡una puta!-
Te contuviste, lo bastante humillada, no valía la pena decir-te- mas nada, le pegaste su tercera y última cachetada.
-Las putas no trabajan los días lunes- dijiste-.