17 julio, 2008

Los saquitos de té.

Está por irse Julio, lamentablemente el frío hace amagues, esperanzadores amagues de que algo de sol saldrá, pero, siempre están ahí, variables en función del sol: las nubes.
Las nubes, aquellas cosas de aire, como quemadas gigantes que a veces, cuando son como de gravity nos avisan lo mal que vienen las cosas, lo nubladas que se pondrán las cosas; así es el invierno, tan crudo, tan sincero y honesto. Y ayer vi muchas nubes, toda la semana estuvieron creciendo y creciendo, esperando. Y ayer, ayer también se acabaron las cosas, la primera parte de este año ya se acabó, ahora viene el final, lo último, que como diría un pensador por ahí “es donde partí”; porque al finalizar este año ¿qué pasará?, nuevamente sacaré cuentas estúpidas, analizaré momentos estupidos siguiendo, al igual que siempre, sin sacar nada en blanco, y esta segunda parte es eso, el comienzo del miedo que esas cuentas en blanco traen, esas cuentas en blanco que significa la soledad, el no pesar en nada, el no sentir pertenencia hacia nada, y el sentimiento de que estás introspecciones aún no son en vano. Sin embargo, no quiero ser desesperanzador, el mundo, a muy pesar mío sigue viento en popa, las cosas caminan como tienen que hacerlo; los de siempre, los que se encargan de armar el cuento están tan felices como de costumbre, los que se dan cuenta tímidamente de cómo las cosas están armadas sienten miedo, y mientras mas conocen mas temen, pero en ese temor, algunos siguen armándose, dotándose de esos elementos que serán los instrumentos de la libertad; los otros, los menos participantes, siguen ahí, esperando… Y no esperando el final; porque a pocos nos gusta el final ya que la realidad se encargó de demostrarnos que existe y que no es lo que algunos pintan que es… Están esperando la mano, el indicio que a la parte temerosa se le debe escapar para que así los menos conozcan y sepan que pueden ser más. Tal cual todo tendría que funcionar, la vida sigue siendo una mierda, pero está prohibido decirlo, no prohibido bajo amenaza de coerción, sino que prohibido bajo amenaza de ignorancia, amenaza de estupidez e inconformidad, porque nunca es bueno ser inconforme, y ya es utópico ser soñador. Entonces en este contexto te conozco a ti, nuevamente la incertidumbre, el embriago de creer, por algunos momentos que detrás de esos ojos te encontraré vida, puta vida, pobre vida, que en manos tan malas fuiste a caer. Y es así que tímidamente juego a pensar-te- a preguntarme cuál es el nuevo punto que te deseo tocar, la nueva inquietud que te quiero contar. Así sin menor remordimiento, con esa honestidad brutal que Calamaro mencionó, me enseñas a jugar, a comenzar a intentar entrar en este juego, esta prueba que le pones a aquellos que queremos recuperarte, y vivirte, en libertad. Porque tú, puta, pobre vida, estás atrapada, encerrada bajo las llaves, de la manos mas oscuras, de las manos con guantes invisibles, porque invisible es sólo una metáfora, una simple metáfora que indica, lo imposible que será algún día ver esos guantes, en que manos calló esta vida.
Lo más rescatable es que a pesar de esa gran sabiduría que la mente imagina da la vida, esta sigue andando, como si nada, esperando a los ignorados.
En eso siguen mis segundos, sigue mi obsesión por olvidar el juego y comenzar algo real, una comunicación espontánea y sincera de esas que regalas a través de algunos labios mojados con café. Y ahí me doy cuenta, de lo mal que estoy; volví a odiar al café, a odiar tener que estar peleando contra quien te tiene ahí encerrada, puta, pobre vida. Volví a odiar viajar, a tener que andar por todos lados, buscándote de a ratos, sin el éxito, y mucho menos la suerte, de siquiera divisarte. En eso te olvido por unos días, trato de ver las otras maneras, mucho más difíciles, de conocerte, y me tomo un té, en este lugar que me diste para descansar, para esperarte y acostarte en esta puta cama, puta vida, pobre vida. En un comienzo eran tes con mucha azúcar, para agitar un poco la sangre, sentir que estoy vivo; sin embargo, no me gusta engañarme, ni a mi ni a mi sangre, y lo tomo con dos. Quizás lo poso en algún paño o servilleta, para que quede una borra, sigo siendo un soñador, me podrían decir terco. En eso te creo ver, puta vida, pobre vida esperándome tras unos ojos, tras una sonrisa, puta vida que me haces jugar, puta vida que no temes perder, que ansias perder. El tiempo pasa y los días continúan, las cosas que elegí, las cosas de las que me restringí siguen ahí desarrollándose, con el mismo dinamismo de siempre, en cambio esto, lo de acá adentro, sigue ahí despierto, toda vez creciendo, anhelando envolverte puta vida, como en un segundo té, cuando ese nuevo saquito pega su hilo al del primer saquito y son un solo té por un rato. Y sigo creyendo puta vida, pobre vida, que te encontraré, que te envolveré, y que quizás en un futuro ojala no muy lejano nos cortarán con leche, pobre vida, triste vida. Es lindo eso de imaginarte, de ansiar vivirte, vida; sin embargo, la gente me aconseja volver a la realidad, y lo intento, y termino el té, me paro a hacer algo, a intentar no vivirte puta vida, pobre vida. Ahí en eso emprendo la preparación de un café y tiro los saquitos, caen enredados a la basura, como aquello que pudimos tener puta vida, pobre vida.

2 comentarios:

xuxu dijo...

Ojala tuvieramos saquitos de té para poder botar cosas que derrepente no son tan buenas en nuestras vidas!, y me acorde a una cancion de la renga! "ahi es donde partí" ja!.-

Chuba dijo...

Pd: dice xuxu xD, pero soy yo Ruby "Chuby" Chávez.-